Hace ya rato
que estoy en el cuarto del fondo;
con la bombita de luz prendida
acomodando cosas.
Recorro las costuras del corazón,
buceo el dolor primero
y
los pequeños objetos del amor.
Allí dentro
el pasado y la angustia pueden
tocarse.
Afuera se suceden
los días y las noches
y todos los climas.
Debía de una buena vez
entrar allí.
Era necesario.
Casi como respirar.
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