Sigilo


miércoles, 16 de agosto de 2017

SIGUE AHI

Apoyó su mano
sobre mi pecho
hace mucho tiempo
y el frío se fue.

La molienda de los días
hizo su tarea silenciosa.

Ahora el corazón
marcha con intermitencias.

Luce además
magulladuras y excoriaciones varias.

Pero su mano,
su mano leve
sigue estando.

Sigue ahí.

No se ha ido.


martes, 8 de agosto de 2017

LIMITES

Tomo para decir
solo de lo que tengo cerca
de lo tengo a mano.

Más allá
hay una inmensidad
en la que hago agua
en la que no hago pie
y se me nota.

Allí están
los materiales de la voz que busco
del silencio que la sostiene.

Están ahí.
Cerca.
Bien cerca.
Casi dentro.

jueves, 3 de agosto de 2017

EN EL MUELLE

El barco ha partido.
Era algo inevitable.

¡ Cuántas cosas
se ha llevado
el barco que ha partido
inevitablemente¡

Se va lenta, dulcemente.

Se va poniendo con el sol.

Se aleja hasta hundirse
en el horizonte.


Va a ser una buena noche,
una noche clara.

No hay pena hoy.
No puede haber.
Tampoco alegría.

Debo volver a casa
y encender la luz
hasta que amanezca.

La luz de siempre.

jueves, 27 de julio de 2017

CERO A LA IZQUIERDA

La vida pasa como un vientito
y roza al poeta.
Entonces el poema arranca.
En el poema está el dolor.
Está  el amor.
Está  el tiempo
que nos atraviesa y nos modifica.
Un poco aquí, un poco allá .
Arriba del suelo, abajo del cielo.
De repente  el poema enmudece 
y todo sigue igual que antes.
Su presencia no alteró en nada
el mundo de los hombres.
Es un hermoso cero a la izquierda.
Flotando en el vacío,
solito mi alma,
puro exilio,
fiel como un perro;
esperará al  lector  que  viene del futuro,  
para volver a  la vida,
regresar  a su patria,
entrar otra vez  a su casa.

jueves, 20 de julio de 2017

EL MENDIGO

Digo de la poesía
que la reconozco
cuando aparece.

Que me doy cuenta
cuando no está.

Y que lo hago
simplemente,
por necesidad.


EL NEBDIGO

Digo de la poesía
que la reconozco
cuando aparece.

Que me doy cuenta
cuando no está.

Y que lo hago
simplemente,
por necesidad.


miércoles, 12 de julio de 2017

VOY

Voy yendo hacia el niño
que espera al fondo del tiempo.
No ceso de ir.
Lo que se fue perdiendo en el camino
en realidad nunca lo tuve,
nunca fue mío.
Podría decirse a esta altura
que la piedra en el zapato
es casi, casi
una hermana.
Y que mi único remo
es la insistencia
de intentar decir
el silencio.