A no confundirse.
No.
Las heridas no están
para ser cerradas.
Bienvenidas sean,
compañeras.
Abiertas y drenando.
Así las quiero.
A no confundirse.
No.
Su dulce puntada
nos protege
de nosotros mismos
y de la apariencia del mundo.
Somos sus hijos.
Son por lejos
lo mejor que tenemos.
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