Sigilo


martes, 9 de febrero de 2016

DETRÁS DEL VIDRIO

A veces de canso de mi mismo.

El corazón no deja de pensar.
Rumia, rumia
y anda como un reloj suizo.

Siempre me acuesto
para el mismo lado
siempre.

Quisiera ver el mundo
como se ve un acuario
detrás del vidrio
aunque sea por un instante
una vez cada muerte de obispo.

Un mundo de silencio
y seres que se deslizan.

Pero ya se sabe,
los obispos viven mucho
viven bien
y tienen una salud de hierro.

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