Sigilo


sábado, 2 de julio de 2016

LA PRIMERA

Solo ella y su respiración
me acompañan.

En la habitación
la luz de la luna
puede tocarse.

Flotamos en un mar de fósforo.

Afuera el cielo
se expande y contrae
como un fuelle.

Y esa estrella,
la primera que miramos,
continúa encendida.

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