Sigilo


jueves, 17 de marzo de 2016

SIESTA DE VERANO

Me despierto y veo al nieto
durmiendo a mi lado.

Sé que no debo perder tiempo.
Debo amarlo mucho y
hacerlo cuanto antes.

Llegaré hasta su sangre,
me disolveré en sus células,
su piel , su respiración.

Haré una casa
en la tibia profundidad
de las zonas bajas
de su subconsciente.

Iré con él en él.

Pasaré por una rendija
que la muerte no conoce
y seguiré viviendo
un trecho más.


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